Las páginas del dolor

Cuando uno pasa la luna de miel de la juventud.
No se da cuenta del tacto verdadero de la piel.
Hay un momento en la vida, más pronto que tarde. Qué aprendes de la verdad, del desaire, que hay maldad, que hiere que duele, qué es el arder por dentro. Es el alma que prende y se quema en lamentos. Son parte de lo que uno aprende. Que la vida no es solo gozar y bailar un vals con la felicidad y la alegría. Porque las tormentas de la pena y las caídas nos golpean cada día. A veces con el recuerdo de un adiós, de una partida, de algo que dejó marcada tu vida. Otras páginas sangran con tinta de dolor, y se marcan las heridas, que al cicatrizar siguen estando presentes y son verídicas, en el pensamiento en tus días. Porque están en quien eres, en cómo creces, son lección aprendida. Una llaga abierta en el corazón que palpita, cuando menos lo esperas y no avisa, te sorprende lastima y golpea.

Música lenta en ocasiones, que te paraliza.
Es dolor hecho melancolía, una melodía que es parte de la orquesta de la vida.
Los pies en la tierra, no significa volar por encima de la calima y la lluvia de lágrimas y desdichas.
No es que el viaje sea una broma, no puedes tomártelo todo a risa.
Porque las caídas y desdichas existen, y están en espera, y aparecen cualquier día, cuando menos te lo esperas te abordan y si te descuidas dominan.

Hay almas dañinas, que te arrancan el gozo y la sonrisa.

Es la tímida cara del dolor, el perder el amor, que desaparezca una compañía querida, que te dejé de querer y te olvide la persona amada venerada y bendecida, en tu vida.
Es la traición de un amigo, que tu lealtad castiga, que le da un baño de realidad a tu vida.
Somos aves que volamos por un cielo nublado. Que cuando sale el sol nuestro plumaje queda dolorido y grabado.
De un conocimiento que no se puede pasar por alto.

Soy un constructor de vivencias, pero los malvados momentos siempre los tengo en cuenta.
Porque cada ciclo en el viaje, cada etapa, cada placer y alabanza. Forman parte del complejo y verdadero romance del viaje.

Una vida romántica y serena en ocasiones, dónde gozas y llenas de vigor muchas sensaciones.

No te cuesta caminar y levantar la mirada, ser un alma despejada, emprendedora y luchadora.
Pero si en los senderos del dolor, atraviesas la maleza del lamento, intenta coger el camino de la pasión de la fuerza.
Sé valiente, sé un guerrero que siempre vuelve. Aunque llore tu corazón, aunque por dentro sangre tu alma y tiembles por el dolor.
Recuerda:
la vida son páginas y tú eres una veleta, que aunque no siempre el viento la mueva, llegan tormentas y tus páginas mezclan, y tu vida alborotan.
Será la vorágine entre caricias de felicidad y dicha, pero hay dolor y desdicha, que crean heridas, que en páginas están también escritas.
Y se escribe a la misma vez que las alegrías, bondad y sonrisas.
Todo ello forma parte del soneto de tu vida.

No todas las poesías son bonitas y en felicidad riman. También hay poemas de dolor de lamentos y desdichas.

Recuerda la vida es una travesía, en aguas calmadas, pero también bravías.

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