Ser reducido a una palabra

Estos son los titulares de Google-noticias de las últimas 3 semanas en cuanto al término “esquizofrénico”. Veamos:

Google-noticias

Podemos ver en las breves reseñas de las noticias antes publicadas, e incluso, en los titulares mismos de dichas publicaciones términos como “diálogo esquizofrénico”, “país esquizofrénico” o “Anticorrupción (en España) tilda de “esquizofrénica” la actuación de la Junta…”. Estamos asistiendo a la reducción de la situación mental de muchos compañeros y compañeras a un simple adjetivo peyorativo.

Nuestra situación no puede ser un insulto, como no lo es la situación de las personas con cáncer, sida y como existe, además, cada vez más amplia repulsa al uso como insulto de palabras que hacen referencia a la raza, orientación sexual de las personas. Hoy en día para un hombre público decir “negro u homosexual” en tono peyorativo en un titular de la prensa implica que su artículo difícilmente pase más allá de la sala de redacción del medio de que se trate, porque hoy día eso, en un contexto civilizado, es inadmisible.

Las minorías raciales y sexuales y las feministas también, han conseguido crear un amplio consenso sobre lo indebido de usar términos sexistas, racistas u homófobos. Pero, todos estos colectivos cuentan con algo con lo que nosotros–en opinión de algunos–no contamos: el uso de la razón.

Como–según algunos–nosotros estamos privados de la razón, piensan que llanamente a plena luz del sol pueden utilizar parte de nuestra realidad (ya que el término esquizofrénico no nos resume como personas) como insulto, como término peyorativo. Y creen que pueden hacer ese uso de un diagnóstico de salud mental porque están seguros que el colectivo que está detrás de ese diagnóstico no tiene capacidad de reacción.

De forma sensata, tenemos que dar un golpe sobre la mesa, y mostrar que tenemos iguales capacidades y sensibilidad que cualquier persona “normal”. Que nuestra realidad y riqueza humana desborda, por mucho, las barreras reales de nuestro diagnóstico en materia de salud mental. Tenemos que decir presente ante tales acciones y mostrar que existe un colectivo vulnerado por tal uso de las palabras.

Quizás actuar de manera solitaria no sería efectivo, pero contamos con mesas de salud mental, y muchas otras asociaciones de salud mental que actúan conjuntamente. Y de esa misma forma, conjuntamente, debemos empujar nuestros esfuerzos a la erradicación del estigma mediático respecto a los diagnósticos en salud mental.

Fuente:

  1. Las palabras sí importan: guía de estilo sobre salud mental para medios de comunicación. (Confederación de salud mental de España);
  2. Google-noticias.

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